Dentro del laboratorio: Por qué son importantes los métodos de extracción
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Elegir el método de extracción adecuado para obtener un aceite esencial es fundamental. Y dado que el método de extracción influye en gran medida en la calidad del aceite producido, es importante comprender cómo se procesan los aceites que se compran.
En esta serie, analizaremos a fondo los métodos de extracción, sin la jerga de laboratorio. Explicaremos los beneficios y los problemas que surgen con cada método, y qué se debe tener en cuenta al comprar un aceite esencial.
En esta ocasión, nos centraremos en la destilación al vapor.
Pero primero, desmintamos algunos mitos. Muchos amantes de los aceites esenciales ven la palabra disolvente y entran en pánico. Los clientes nos han preguntado por qué usamos disolventes en nuestros procesos, ya que los químicos arruinan nuestros aceites. Sin embargo, los disolventes no siempre son químicos: el agua es el principal disolvente que usamos para disolver materiales.
Usar un disolvente en la extracción es simplemente una forma de separar ciertos componentes de la sustancia para poder extraer todo el preciado aceite esencial. Ciertas plantas requieren métodos de extracción específicos; por ejemplo, la destilación con agua debe usarse para flores con pétalos delicados, ya que esta técnica es más suave que el vapor. Al comenzar el proceso de destilación por vapor, el material vegetal se introduce en un recipiente llamado alambique. Se inyecta vapor en el material vegetal a través de una entrada, lo que convierte el aroma en vapor.
Este vapor viaja al condensador y se drena por debajo, a un separador. El aceite esencial se acumula en la superficie del agua, listo para ser embotellado. Si el aceite esencial es más denso, se hundirá hasta el fondo. El agua resultante es agua floral. ¡Exactamente los que puedes comprar, como el de rosa, lavanda o azahar! Con la destilación al vapor, hay menos posibilidades de que se dañe la calidad del aceite. Este es un proceso realmente limpio que no requiere productos químicos adicionales ni altas temperaturas, además de que no consume tanta energía como otros métodos. Procesar aceites esenciales con calor puede ser más arriesgado: las altas temperaturas pueden dañar los componentes del aceite; esto se conoce como degradación térmica.
Este método también limita los residuos, especialmente si el material original produce agua floral. La extracción al vapor de lavanda, por ejemplo, produce tanto agua floral como aceite esencial, por lo que todo lo que sale se puede utilizar. Sin embargo, este tipo de destilación requiere un mayor nivel de habilidad; no es algo que puedas hacer por diversión desde casa.
Así que la próxima vez que elijas un aceite esencial, puedes estar seguro de que cualquier aceite que lleve la palabra "destilado al vapor" al lado probablemente será una buena opción. Un buen fabricante siempre podrá explicar cómo extrae sus aceites esenciales.
Con esto concluye la primera parte de esta serie. ¡No te pierdas la del próximo mes!
Un simple análisis de la destilación por vapor
Un par de cosas a considerar
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